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Viernes 02 de Octubre de 2020 a las 06:30

Los factores externos ambientales y sociales podrían estar relacionados con los tumores urológicos


Así lo sugiere un estudio del Hospital de Fuenlabrada que, aunque no se haya abordado científicamente la relación entre ellos, las evidencias denotan una asociación entre los indicadores y la mortalidad

Jaime Riveiro Fernández

Los principales tumores en urología son los de vejiga, pene, testículo y riñón, junto con el famoso tumor de próstata; el cual se estima que afecta a 22.000 varones españoles al año. De estos, un 20% de los casos se diagnostican cuando ya no hay posibilidades de recuperación. La tesis doctoral de L. Rodríguez Sánchez, residente del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Fuenlabrada desde 2014 hasta 2019, estudia la mortalidad en los principales cánceres urológicos que hayan tenido lugar entre los años 2004 y 2013 en los 14 municipios con mayor población de la Comunidad de Madrid.

A través de la investigación se ha observado cómo existen unas diferencias notorias entre municipios en las tasas estandarizadas de mortalidad. De esta forma, aquellas localidades situadas en las zonas industriales del área nororiental de la Comunidad de Madrid son las que padecen una mayor mortalidad por tumores urológicos.

El estudio está siendo dirigido por A. Páez Borda, jefe de Servicio de Urología del Hospital Universitario de Fuenlabrada y profesor asociado de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos, quien no ha demostrado científicamente aún la relación entre la mortalidad por tumores urológicos, y los factores ambientales y sociales.

Aunque, de momento, no se cuente con la corroboración científica, sí existen evidencias que sugieren una asociación entre los factores externos ya mencionados y la mortalidad por cáncer urológico. Por ejemplo, el nivel educativo, el poder adquisitivo, y la contaminación de aire, entre otros, podrían estar relacionados. Sin embargo, estos indicadores están pendientes de su confirmación para, así, poder verificar su impacto negativo en el desarrollo de la enfermedad.

Por otro lado, está la hiperplastia benigna de próstata, la cual provoca dificultad para orinar y obliga a hacerlo con frecuencia. Para acabar con esta enfermedad, el tratamiento quirúrgico suele ser el único recurso, siempre y cuando el tratamiento médico no obtenga los resultados esperados. En este sentido, la intervención se basa en la resección transuretral de próstata (RTUP), práctica por la cual se elimina el tejido prostático mediante un corte eléctrico.

H. Otaola Arca, residente del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Fuenlabrada desde 2013 hasta 2018, compara dos tipos de técnicas quirúrgicas en su tesis doctoral: la que utiliza RTUP monopolar y la que emplea corriente bipolar plasmacinética.

Esta investigación, también encabezada por A. Paéz Borda, demuestra que tanto una como la otra mejoran los síntomas sobremanera y con unas complicaciones similares. En cambio, el uso de una corriente monopolar parece llevar a la aparición a corto plazo de síntoma irritativos, como un aumento en el número de micciones.