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Viernes 08 de Enero de 2021 a las 06:30

La Cátedra Animales y Sociedad participa en la redacción de la Ley de Bienestar Animal

Con motivo del Anteproyecto de Ley de Bienestar Animal, han publicado las medidas que quieren que se hagan efectivas en la consulta pública del pasado 15 de diciembre

Jaime Riveiro Fernández

Con el objetivo de asegurar el bienestar de los animales que participan en las IAA (Intervenciones asistidas con animales), la Cátedra de Animales y Sociedad ha fomentado su participación en la redacción de la futura Ley de Bienestar Animal a través de la consulta pública; aportando diferentes medidas para la regulación de estas actividades. “Esta Ley no solo es necesaria para todos los animales, es imprescindible en una sociedad como la nuestra, que se define como avanzada y en cambio tiene cifras tan elevadas de abandono de animales domésticos o con tradiciones tan atrasadas como la tauromaquia”, manifiesta Nuria Máximo, coordinadora de la Cátedra de Animales y Sociedad de la URJC. A través de esta legislación, se busca proteger a todas las especies, tanto salvajes como domésticas. Sin embargo, no se incluye ninguna jurisprudencia respecto a los animales de intervención.

Diferencias entre IAA y AAA

“Dentro del concepto de IAA se incluyen las terapias, la educación y las actividades asistidas con animales. La composición de los equipos, los objetivos y el diseño de las intervenciones lo definen como una u otra cosa”, explica Máximo. Es importante esta diferenciación, pues también están las AAA (actividad asistida con animales), la cual consta de una interacción informal, pero con unos objetivos definidos. De esta forma, un equipo formado por un humano y un animal realizan una visita a un paciente con un propósito motivacional o recreativo muy grande, “pero, no puede definirse como terapia, un hecho que ocurre con frecuencia en la situación de indefinición actual”, apunta Máximo.

Debido a la falta de regulación sobre este campo, los animales acaban siendo perjudicados por diferentes razones. Por un lado, a través de la explotación tanto del animal como del personal humano, con un horario sin descansos, para lograr un negocio lucrativo mediante las IAA. “Por otro lado, personas que se definen como ‘amantes’ de los animales pero que desconocen las bases de la etología de la especie que están empleando en sus intervenciones, pueden ‘utilizar’ especies sin respetar su naturaleza por el mero hecho de buscar un beneficio humano”, apunta Máximo. Además, se pueden llegar a emplear técnicas o materiales ya obsoletos que dañen al animal de forma física o emocional o técnicas de entrenamiento, selección y cuidado poco éticas.

Propuestas de la Cátedra de Animales y Sociedad

Para ello, la Cátedra ha redactado una serie de medidas que velen por la protección de los animales de intervención en la futura Ley. Entre ellas, se encuentran propuestas como la elaboración de un censo de las especies de intervención y un registro nacional de todas las empresas que desarrollen IAA, el establecimiento de descansos entre sesiones y de una edad de jubilación y controles veterinarios al menos dos veces al año. “Hay varios aspectos que hemos sugerido en nuestra propuesta que son vitales, pero si me haces quedarme solo con una, hay quizás una que marca la diferencia: Todas las IAA deberán respetar la condición del animal implicado como especie, no pudiendo realizar aquellas que vayan en contra de su naturaleza”, aclara Máximo.

Así, además de la seguridad de los animales, también se fomentará la calidad de las propias IAA, ya que la situación alegal actual hace que, no solo exista el maltrato animal, sino también la mala praxis de las mismas. “Hay personas con poca o mala formación que se autodefinen como "terapeutas" que desarrollan su trabajo con personas con autismo o con Alzheimer o cáncer y no han pisado una facultad para conocer si quiera los aspectos claves de esas patologías, cómo evolucionan, cuáles son los síntomas... si a eso le sumamos poca o mala formación en el manejo del animal estamos comprando muchas papeletas para que algo salga mal”, confiesa Máximo.

Prohibición de los delfines dentro de las IAA

Por último, la Cátedra coordinada por Nuria también ha puesto su grano de arena en la prohibición de las interacciones con los delfines en las IAA, pues asegura que la propuesta de hacer terapias con animales marinos solo tiene un objetivo, siendo este, el económico. “La inclusión de animales salvajes en las IAA es de base antiético, supone sacar de su hábitat natural a un animal para que aprenda comportamientos que los humanos necesitamos para nuestros propios objetivos que además les condena a la esclavitud hasta el fin de sus vidas, no hay objetivo que sustente este hecho”, argumenta Máximo. Esta situación también la denuncian la Asociación Internacional de Organizaciones de Interacción Humano-Animal (IAHAIO) y la Sociedad de Conservación de Ballenas y Delfines, quienes considera que las Terapias Asistidas con Delfines son poco probables de poder garantizar las necesidades físicas y psicológicas tanto de los participantes humanos como de los delfines (Brakes & Williamson, 2007, p.18).